Herencia Lasallista

En la Declaración sobre la misión educativa lasallista (2.020) se plantea la expresión “herencia lasallista” remitiéndonos a las intuiciones fundacionales de San Juan Bautista De La Salle y de la primera generación de Hermanos, pero también al desarrollo de la educación lasallista en sus más de tres siglos de existencia. Estas intuiciones fundacionales son las que nos han permitido la permanencia en el tiempo y la  implantación exitosa de nuestra educación alrededor del mundo.

 

A partir del nombre de la institución fundadora se puede deducir el fundamento humano de la fraternidad, ya que desde sus inicios los Hermanos de La Salle, eligieron llamarse hermanos y no maestros, con la idea de identificarse como miembros de una misma familia y hermanos mayores de los jóvenes confiados a sus cuidados (Mt. 28,3). Desde un primer momento La Salle advirtió que para satisfacer a las necesidades de los niños era imperioso el trabajo asociado y  en conjunto. De la misma manera se planteó la necesidad de una escuela gratuita, libre y abierta a todos, donde la enseñanza se realizara en la lengua materna y no en latín (como era costumbre) y todo esto propiciando la formación constante y completa de los hermanos y maestros.

Nuestro Santo fundador entendía que un niño merece conocer a un Dios bueno, reconocer su dignidad y ser educado para la vida, por lo que los hermanos entendieron, desde el principio, que debían aprovechar el tiempo disponible para enseñar a hijos de artesanos y pobres a leer y escribir en francés, operaciones matemáticas básicas, urbanidad y cortesía, el catecismo religioso  y todo lo indispensable para formarlos como ciudadanos responsables.

La misión educativa lasallista, iniciada y desarrollada durante mucho tiempo por generaciones de Hermanos,  se ha ampliado y enriquecido cada vez más, por los dones aportados por todos lo que se han asociado con los Hermanos en la misión, dones traídos por tantas personas, en tantos lugares, han enriquecido el movimiento lasallista a través de su diversidad de identidades y de vocaciones.  La Misión educativa lasallista es una tarea apostólica particular asignada al Instituto dentro de la iglesia: “procurar una educación humana y cristiana a los jóvenes, particularmente a los pobres” (R. 3). Adicionalmente el Instituto está abierto a otras formas de enseñanza y educación, contextualizadas en atención al lugar y las épocas, para así  responder de forma oportuna y adecuada a las necesidades de niños y jóvenes.